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Un gobierno perdedor y soberbio

Después de la durísima derrota en las elecciones legislativas de ayer, Alberto Fernández y Cristina Kirchner deberían hacer una autocrítica por el Vacunatorio Vip y por el Olivos-Gate.

La actitud del Presidente Alberto Fernández, de la Vicepresidente Cristina Kirchner y la de sus ministros, reflejan la imagen de un gobierno soberbio como si hubiese ganado la elección por una enorme diferencia. Pero los datos de la realidad reflejan que en las elecciones legislativas de ayer, el cuarto gobierno kirchnerista perdió en casi todo el país y sobre todo perdió en su principal bastión electoral: la Provincia de Buenos Aires. Es decir, gran parte de los pobres de la Provincia de Buenos Aires, a los cuales desde el kirchnerismo dicen representar, no votaron al Frente de Todos.

A su vez, hay que tener en cuenta dos datos históricos: El peronismo perdió la mayoría en el Senado, algo que ostentaba desde el año 1983, y a su vez sufrió una durísima derrota en la Provincia de Santa Cruz, que es la cuna política de los Kirchner.

Entonces surge el interrogante: ¿No era que en épocas de elecciones el kirchnerismo mostraba cara de “bueno”? Parece que la desesperación por los votos no lo dejó pensar bien, ya que la imagen de la Plaza de Mayo, con los militantes kirchneristas pisoteando el recuerdo de los 116.000 fallecidos por covid en la Argentina demuestra una severa insensibilidad por parte del kirchnerismo hacia las miles de familias que perdieron a seres queridos.

El Gobierno Nacional debería hacer una fuerte autocrítica por el Vacunatorio Vip, por las fiestas de Olivos en momentos en los cuales la sociedad argentina estaba obligada a quedarse encerrada en sus casas, también debería pedir perdón por tener durante más de un año a los chicos sin clases presenciales, también debería pedir perdón a los miles de argentinos que debieron cerrar sus comercios y sus PyMEs porque el gobierno no los dejaba trabajar, y también deberían pedir perdón a los millones de argentinos que confiaron en las promesas de campaña de Alberto Fernández cuando prometía que iba a terminar con el hambre en la Argentina, pero la dura realidad demuestra que muchas familias de clase media se ven obligadas a concurrir a comedores comunitarios porque no tienen dinero para comprar alimentos. A ellos también les debería pedir perdón el cuarto gobierno kirchnerista.

Pero lejos de pedir perdón, y a pesar de las derrotas en las PASO y en las elecciones generales de ayer, el gobierno del Frente de Todos sigue con su soberbia a fondo, ya que por tomar un ejemplo la Secretaría de Comercio Interior de la Nación, sin negociar con las empresas que producen alimentos, emitió una resolución que establece la “fijación temporal de precios máximos de venta al consumidor para todos los productores, comercializadores y distribuidores de 1.432 productos de consumo masivo en todo el territorio nacional». Es decir, en vez de consensuar con las compañías del sector, el Ejecutivo Nacional avanza con una resolución sin escuchar la opinión de los productores. Claramente el cuarto gobierno kirchnerista se está mostrando tal cual es: Un gobierno soberbio y perdedor.

En este contexto, un almanecero le afirmó a Política3D: «Esta decisión del Gobierno ya es una figurita repetida. Va a haber precios congelados de productos que la gente no va a encontrar en ningún lado pero que el gobierno va a usar para dibujar la inflación», puntualizó un comerciante porteño.

A su vez, un vecino jubilado que debe seguir trabajando porque la jubilación no le alcanza para vivir, aseveró: «Los precios máximos generan desabastecimiento, eso es microeconomía de secundaria, mientras que por otro lado estamos emitiendo a lo loco porque alguien no soportó perder las elecciones. A ver si se dan cuenta que este modelo de país no va más», puntualizó.

Por otro lado, un estudiante universitario del Conurbano Bonaerense enfatizó: «El kirchnerismo cerró un año y medio las Universidades pero el soberbio e impresentable de Alberto Fernández hacía fiestas en Olivos», remarcó el estudiante, y agregó: «La oposición lo acompañó cuando se puso al frente de la pandemia, pero el Presidente abusó, ideologizó, mintió, y se portó como un monarca soberbio. Ahora que hundió el barco quiere que sean socios en las pérdidas, el pueblo no lo quiere y por eso le dá la espalda en las urnas», expresó el estudiante universitario.

El gobierno debería tomar nota de todas estas opiniones de argentinos para lograr enderezar el barco y llegar a buen puerto.

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