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Informe del Observatorio Social de la UCA: Más de 20 millones de argentinos sufren hambre

Son datos que duelen y que deberían replantear las políticas públicas por parte del Gobierno Nacional. Como consecuencia de la cuarentena eterna decretada por el Presidente Alberto Fernández, el 44,2% de los argentinos son pobres y el desempleo ya llega al 14,2 por ciento, según el informe presentado por el Observatorio Social de la UCA. Esto significa que más de 20 millones de argentinos sufren hambre.

Y a su vez, hay un dato aún más alarmante: el 64,1% de los niños/as y adolescentes viven en hogares con ingresos por debajo de la línea de pobreza, y el 16% reside en hogares con ingresos que se encuentran por debajo de la línea de indigencia.

Hambre
Más de 20 millones de argentinos sufren hambre.

El relevamiento desarrollado por el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina registró aumentos dramáticos de la proporción de la población en estado de pobreza por no contar con ingresos insuficientes para poder comprar la canasta básica de alimentos y servicios públicos y privados. La pobreza aumentó del 40,8% en 2019 al 44,2% en 2020. Y este enorme crecimiento de la pobreza se generó principalmente como consecuencia de la muy extensa cuarentena decretada por el gobierno de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner.

Estas cifras comprenden a 20,3 millones de argentinos y argentinas, según la proyección al total de la población del país. En el caso del conjunto de los hogares, pasó de 32,1% a 34,9 por ciento. Es importante tener en cuenta que la brecha entre ambas proporciones responde a la mayor densidad demográfica en las familias con menores recursos monetarios.

Pero detrás de todos estos números, hay personas que sufren el hambre todos los días, y este es el caso de Paula que vive en el Partido de La Matanza, en el Conurbano Bonaerense: «Nosotros en mi casa hace meses que no comemos carne y a su vez muchas veces a la noche nos vamos a dormir después de haber tomado un te con galletitas ya que no tenemos mercadería para hacer una cena normal. Yo antes de la cuarentena venía trabajando como vendedora ambulante en los trenes, pero después cuando nos encerraron en casa no pude trabajar mas. Yo tengo cuatro hijos y muchos días al mediodía vamos a buscar la comida a un comedor comunitario, pero muchas veces no alcanza la comida que me dan para que coman mis hijos y eso me pone muy mal. Hace meses que vivo angustiada y lloro sin que mis hijos me vean porque me da vergüenza que mis hijos me vean llorar. No sé como va a terminar todo esto. Estamos muy mal y no encontramos la salida a esta crisis. Pasamos hambre todos los días», afirma Paula limpiándose las lágrimas que corren por su cara.

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