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Deuda Premium: La Trampa Porteña y el Lujo Falso | Política 3D
Tarjetas Black y una crisis de apariencias en CABA. Conocé cómo el sobreendeudamiento asfixia al sector VIP. Análisis de Política 3D. ¡Leé la nota completa!
Política 3D – En el marco de la actualidad porteña, el paisaje de las avenidas Libertador y Figueroa Alcorta esconde una realidad financiera asfixiante. Tras las fachadas de las tarjetas de crédito Premium, miles de usuarios en la Ciudad de Buenos Aires atraviesan una crisis de sobreendeudamiento sin precedentes.
Lo que comenzó como un símbolo de estatus hoy se traduce en una trampa de intereses impagables.
La Trampa del Estatus: Tarjetas Black y Platinum en la Mira
El fenómeno, analizado por Política 3D, revela que el deseo de sostener un estilo de vida aspiracional ha llevado a que el endeudamiento real en sectores de altos ingresos crezca un 55%.
En CABA, la presión social por frecuentar polos gastronómicos de lujo y viajes exclusivos ha empujado a más del 50% de los clientes a recurrir al pago mínimo, una decisión que, con costos financieros que superan el 130% anual, aniquila cualquier presupuesto familiar.
Cifras de una Crisis Silenciosa
En enero de 2026, la morosidad en el segmento «VIP» no es solo un número; es un síntoma de una economía de apariencias.
- Morosidad récord: El sistema registra un 7,7% de irregularidad en pagos.
- Intereses punitorios: La acumulación de deuda en plásticos Signature y Black se vuelve exponencial en menos de 90 días.
- Riesgo crediticio: Miles de porteños ya figuran en la Central de Deudores del BCRA con calificaciones negativas, afectando su futuro financiero.
Cómo salir del círculo vicioso de la deuda
Es fundamental desestimar los mitos sobre la condonación de deudas. Para quienes buscan sanear sus finanzas, la recomendación de los expertos consultados por Política 3D es clara:
- Verificar la situación crediticia en el BCRA.
- Buscar préstamos de consolidación de deuda para frenar la sangría del pago mínimo.
La transparencia financiera es hoy el único camino para recuperar la tranquilidad en una Ciudad de Buenos Aires que ya no perdona el consumo por apariencia.




