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Mensaje de Monseñor Oscar Ojea ante la situación en la Amazonia

El próximo 1° de septiembre se celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación instituida por nuestro Papa Francisco y nos encontramos justo en este momento ante el desastre del Amazonas y también de otros lugares de la tierra pero el del Amazonas adquiere una importancia ilimitada. El Río Amazonas aporta el 20% de reservas de agua dulce del mundo y tiene un porcentaje importante del carbono del mundo, por eso es un pulmón para la tierra y eso es lo que estamos depredando los seres humanos. Hemos abandonado lo que es el cuidado de la creación y sea por el extractivismo, sea por la tala indiscriminada de árboles, la contaminación del agua, estamos maltratando a nuestra tierra. Por eso el Papa Francisco fue un profeta al anunciar que rápidamente deberíamos ponernos de acuerdo y convocar a los gobiernos, convocar a las autoridades mundiales a que podamos detenernos un poquito y pensar lo que estamos haciendo con el planeta.

El calentamiento global adquiere una gravedad inusitada. Se ha provocado estos incendios que han causado terror porque a futuro inmediato ya nos vemos con enormes problemas. El Papa Francisco junto con científicos, que además de científicos, son personas sensatas, nos está llamando a detenernos y a pensar que estamos haciendo ¿En qué lugar tenemos que ponernos para escuchar le grito del pobre y el grito de la tierra?, que son un solo grito, pero muchas veces la propaganda y los medios de comunicación, tantas cosas que ofrece nuestra cultura nos hace mirar para otro lado, decir que estos son problemas que vendrán el día de mañana, quizá para otras generaciones. En realidad es un enorme egoísmo no pensar en las próximas generaciones; nuestra vida deja de ser fecunda, nuestra vida deja de tener puertos sino pensamos a quien le vamos a dejar lo que nosotros estamos pidiendo y trabajando.

Encomendamos entonces al Señor este momento tan delicado de la vida nuestro planeta y le pedimos que nos enseñe a vivir el paradigma del cuidado, del respeto y la protección de nuestra hermana madre tierra, lo cual implica también el cuidado, el respeto y la protección de cada ser humano habitante de este planeta.

Que el Señor así nos lo conceda.

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